La Navidad

21 de diciembre de 2018

El 10 de enero, imposible no recordarlo, es una fecha marcada en nuestro calendario, no sabemos cómo se terminará de desenvolver la situación jurídica del país, pero sin duda esa fecha marcará un hito en el proceso del rescate de la democracia y la libertad. Pero antes de eso, ¡Celebremos la natividad del Niño Jesús! 

Navidad en Venezuela –y en donde esté un venezolano– es sinónimo de casa decorada de luces y color; hasta en el hogar más humilde está ese rincón en donde se colocan los regalos, se ponen bajo el arbolito o frente al pesebre. La navidad de 2018 no será distinta. Apesar de las circunstancias habrá espacio para todas esas cosas gratas; para la reunión en familia, para recordar a los que están lejos, a esos que tenemos más apretados en el corazón. 

El año 2019 para los venezolanos, tan inevitablemente involucrados en la situación política del país, aunque estemos muy lejos del terruño, será, sin duda un año de esperanza. El equipo de Venezolanos Siempre deseamos a todos una muy Feliz Navidad y un venturoso 2019.

Qué hacer después del 9D

14 de diciembre de 2018

Después del 9D necesariamente se abre un espacio a la reflexión. Muchos celebran como un éxito la elevada abstención, que se acerca al 80%. Celebran los opositores que desde hace tiempo propugnan la política de la no participación electoral, y tienen razones válidas para hacer ese llamado y celebrar. Celebran los integrantes del Frente Amplio, que se han acogido a esa estrategia, suponemos que temporalmente, por no existir condiciones –alegan– para unas elecciones libres. Los que no celebran son obviamente los sectores opositores que decidieron concurrir al proceso, presentando sus candidatos, y que no se vieron favorecidos, ni con el voto, ni con la disminuida asistencia al proceso; y desde luego, tampoco tienen mucho que celebrar los movimientos vecinales que ven amenazadas sus alcaldías, por no contar con funcionarios municipales que apoyen a sus alcaldes.

Pero, ¿Hay realmente motivos para celebrar? Aun descontando la abstención tradicional en procesos electorales, que ronda el 30% desde hace 20 años; y descontando la participación de los que se han ido del país, que es también un número considerable, no cabe duda que la alta abstención del pasado domingo envío un mensaje, fuerte, sonoro, contundente, de rechazo al régimen; y eso debe celebrarse. Pero una vez que pase la celebración, comencemos con las preguntas imprudentes, siendo la básica y principal: ¿Y ahora qué sigue, que vamos a hacer? Sobre eso es que es necesario reflexionar.

No hay forma de discriminar a quiénes, de los que llamaron a abstenerse, obedeció el venezolano; pero lo que es cierto es que pareciera que se rompió un delicado cristal: el venezolano parece haber perdido la confianza en el voto, como mecanismo para dirimir las controversias democráticas, y ese es un mensaje muy negativo. Ese ciudadano que se inhibió de votar el 9D será muy difícil que regrese a las urnas, a menos que reciba de sus dirigentes –partidos y organizaciones de la sociedad civil– un claro mensaje de unidad y que vea un esfuerzo importante de organización. Unidad y organización, dos palabras, dos tareas ineludibles.

Se nos vienen encima dos importantes jornadas políticas; una, es la juramentación del ilegitimo presidente electo en los falsos comicios del 20M, comicios que como país desconocimos al igual que una importante y significativa  porción de la comunidad internacional; y dos, una eventual consulta electoral sobre una “nueva” constitución, que probablemente presentará la igualmente ilegitima Asamblea Nacional Constituyente. ¿Cómo nos presentaremos ante ambos procesos? ¿Nuevamente divididos en pedazos? ¿O estaremos en condiciones de brindar a los venezolanos y el mundo una estrategia única y coherente? Son preguntas acuciantes, que llaman a la reflexión y que no admiten demora.

Congreso Venezuela Libre

29 de noviembre 2018

A la sombra de las nubes de Calder, en la magnifica Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, se reunió el 26 de noviembre el Congreso Venezuela Libre. Representantes de 24 estados, en una variada y heterogénea mezcla de organizaciones de la sociedad civil, partidos políticos, sindicatos y gremios, federaciones de empresarios, representantes estudiantiles y profesorales, de las diferentes confesiones religiosas del país, aprobamos el Manifiesto Venezuela Libre, cuyo primer postulado es marcar “…el inicio de una etapa de reunificación de todas las fuerzas democráticas dispuestas a enfrentar a la dictadura para superar la crisis humanitaria que azota a los venezolanos…”

El Congreso se comprometió a presentar un Plan de Políticas Públicas para la reconstrucción nacional; dicho Manifiesto estableció igualmente las prioridades de este Plan de Gobierno de Consenso, resumidas en 10 puntos, entre los cuales destacan el cambio del modelo político, económico y social que ha arruinado al país, así como emprender las acciones que permitan superar la emergencia humanitaria en materia de salud y alimentación, haciendo énfasis en la población más vulnerable. Destaca que eso implica dedicar atención inmediata a la crisis económica, detener la hemorragia causada por la hiperinflación y recuperar el poder adquisitivo de la población. Destacó también entre sus objetivos la reestructuración de las instituciones y la lucha frontal contra la corrupción que asola al país.

Merece también resaltar el llamado a la comunidad internacional a continuar reconociendo las luchas democráticas del pueblo venezolano, y a intensificar la presión y las acciones que contribuyan a la salida de la dictadura, conscientes de que dicha dictadura es ya una amenaza para todos los pueblos libres del mundo, y en especial de nuestra América.

Especial mención hizo también el Congreso a la fecha del 10 de enero de 2019, en la cual se vence el actual periodo presidencial. Recordando especialmente a la comunidad internacional la ilegalidad e inconstitucionalidad del proceso electoral realizado el 20 de mayo de 2018, que la actual dictadura pretende sea la base para juramentar al presidente electo en ese espurio evento, denunciado y desconocido por la mayoría del pueblo venezolano y más de 60 países.

En esta tarea de denuncia para la toma de conciencia y las acciones que ello ameritan, jugará un papel muy importante la comunidad de venezolanos que hoy vive en el exterior del país. Tal como señaláramos en nuestra nota editorial del 15 de noviembre, en donde estemos los venezolanos en el exterior, debemos dirigirnos a las autoridades locales y nacionales, a los parlamentos y parlamentarios, a los organismos internacionales y multilaterales, a los partidos políticos, a las organizaciones de la sociedad civil, a todos aquellos a los que tengamos acceso, de manera individual o en grupo, personalmente o por carta, para que sumen su esfuerzo al del pueblo venezolano en el rescate de la democracia y la libertad en Venezuela.

Vencimiento del Período Presidencial

15 de noviembre 2018

De acuerdo con el articulo 231 de la Constitución el 10 de enero de 2019 se debe juramentar el Presidente de la República para un nuevo período constitucional. El período legal iniciado en 2012 e interrumpido por el fallecimiento de Hugo Chávez Frías, que fue completado por Nicolás Maduro, electo en 2013, está llegando a su fin.

El actual Presidente debe ser reemplazado por un Presidente electo de acuerdo con la Constitución y las leyes; pero, todos sabemos, que por un mandato inconstitucional de la denominada Asamblea Nacional Constituyente, las elecciones se adelantaron para el mes de mayo de 2018, en un proceso plagado de irregularidades e ilegalidades: desconocimiento de partidos políticos opositores, inhabilitación de posibles candidatos opositores, utilización de los recursos del estado para la campaña, centenares de detenidos y presos políticos y otra serie de irregularidades y violaciones más de las leyes electorales que hicieron que más del 54% de los venezolanos no concurriéramos al proceso electoral y éste fuera desconocido por mas de 60 países, entre los cuales se encuentran los integrantes del llamado Grupo de Lima y la gran mayoría de los países de la OEA, los países de la Unión Europea, etc. Esta es la situación que el mundo debe conocer y en ello tiene un papel importante la comunidad venezolana que vive en el exterior.

En donde estemos, debemos dirigirnos a las autoridades locales y nacionales, a los parlamentos y parlamentarios, organismos internacionales y multilaterales, partidos poíticos, organizaciones de las sociedad civil, a todos a los que tengamos acceso, de manera individual o en grupo, personalmente o por carta.

No nos generemos falsas expectativas con el alcance o resultado de estas acciones, pero pueden contribuir a crear el ambiente internacional propicio para buscar una salida a la crisis venezolana.

A tal efecto, hemos creado un vínculo de un buzón de sugerencias, para que nos hagan llegar sus ideas y propuestas de acciones e iniciativas a emprender desde ahora hasta el 10 de enero de 2019, para compartirlas y darlas a conocer a la comunidad de venezolanos alrededor del mundo. Haz clic aquí si quieres sugerirnos algunas acciones para denunciar esta situación.

Demagogia con los Emigrantes

1 noviembre 2018

Las dictaduras –todas, y las comunistas, mas– son especialistas en “retorcer”, “revertir”, el discurso; es decir atribuir a los demás las cosas y culpas de lo que ellas hacen; es tomar las palabras y los hechos del otro y voltearlos, para acusarlo a él de aquello que tú haces. Las dictaduras “modernas” como la venezolana, cuentan además con redes sociales, complejos sistemas tecnológicos, cómplices y asesores, por todo el mundo, a los que les pagan fortunas para que las ayuden a “moldear” la realidad como a ellas les interesa que el mundo las vea. Veamos un ejemplo sencillo de eso que hoy se llama también “posverdad”, que no es más que la tradicional y vulgar mentira, el ocultamiento o el falseamiento de la realidad.

La crisis humanitaria que vive Venezuela ha hecho que varios millones –sí, varios millones– de venezolanos hayan huido del país en busca de comida, seguridad, paz. Por supuesto, nada de esto lo reconoce la dictadura venezolana  y se niega a aceptar la ayuda humanitaria que se le ha ofrecido; por el contrario, culpa a otros países de esta desgracia y ha organizado una “campaña”, un “puente aéreo”, para “rescatar” algunos venezolanos que se han ido al Perú –por ejemplo– y que, según ella, desean “regresar a la patria”. Es tal el descaro y cinismo de este tipo de dictaduras, que ni siquiera se pasean por el hecho –y el ridículo de que los otros se den cuenta– de que del país han huido varios millones, miles incluso caminando, y ellos montan una costosa y demagógica operación con aviones, publicidad y propaganda, para “rescatar”, traer de vuelta a unos cientos. No nos cabe duda que algunos de los que “regresan” son sus propios partidarios, pagados para prestarse a esa mascarada y otros seguramente fueron algunos a quienes no les resulto tan “papaya” eso de emigrar y tener que trabajar en otro país para vivir, así que a cambio adicionalmente de alguna jugosa y momentánea prebenda, accedieron a volver de manera rimbombante.

Otro ejemplo de la “reversión del discurso” es la posición de nuestro gobierno de alentar –y se dice que también financiar la actividad– a miles de centroamericanos, la mayoría hondureños, que se dirigen en “caravana” de caminantes hacia los EEUU, en busca de oportunidades que en su país no tienen. Viendo la actuación de nuestra dictadura con los emigrantes venezolanos y los centroamericanos, podemos suponer porque esos centroamericanos se dirigen hacia el norte, y no hacia el sur, hacia Venezuela. Pero es inevitable preguntarse, ¿Por qué nuestro gobierno no alienta esa caravana para que se dirija a Venezuela, si aquí todo es una maravilla? ¿O por qué no les organizan un puente aéreo para llevarlos a ese mar de la felicidad que es Cuba?

Albán y Saleh, casos de derechos humanos

17 de octubre 2018

La muerte de Fernando Albán y la liberación expedita de Lorente Saleh, conmovieron la fibra humana y política de los venezolanos y del mundo.

Aun el supuesto negado del suicidio de Albán, no exime la responsabilidad del Gobierno venezolano, que constitucionalmente –Art. 43– está en la obligación de proteger la vida de las personas que están bajo su custodia. Solo una investigación imparcial, regida por protocolos internacionales –Protocolo de Minnesota– podría eventualmente liberar al Estado venezolano de la responsabilidad de la muerte de Albán como producto de las torturas recibidas y de que los funcionarios del Sebin hayan simulado su suicidio.

Por otra parte, la supuesta “magnanimidad” en liberar a Lorent Saleh, tampoco exime la responsabilidad del Estado venezolano por haberlo tenido retenido durante 4 años y de haber pasado más de 2 de ellos en la llamada “Tumba” –un sórdido reclusorio sin luz natural ni ventilación– y sin derecho a un justo proceso que le fue suspendido o aplazado más de 50 veces. Por supuesto el haberlo liberado tampoco exime al Gobierno del delito de “extrañamiento” o expulsión del territorio nacional, expresamente prohibido por el artículo 50 de la Constitución Nacional y el artículo 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En cualquier caso, aun cuando hoy en día no se pueda realizar ninguna investigación en el caso de la muerte de Fernando Alban o del encarcelamiento y expulsión de Venezuela de Lorent Saleh, cabe recordar que de acuerdo con diversas disposiciones del Derecho Internacional y la Constitución Nacional, los delitos contra los derechos humanos nunca prescriben (Art. 29 de la Constitución) y sin que pueda alegarse el haber actuado con base a órdenes superiores. (Art. 25 ibidem)